Problemas de alimentación en el autismo: Intervención

Los problemas de alimentación en el autismo afectan al 80% de las personas en el espectro del autismo, estos problemas también están asociados a problemas en el aparato digestivo, y ambos afectan a la calidad de vida. Veamos cómo intervenir en los problemas de alimentación en el autismo.

¿POR QUÉ SI ES UN PROBLEMA TAN EXTENDIDO SE INTERVIENE TAN POCO?

Principalmente porque no se le da importancia que realmente tiene, sobre todo en casos donde el niño pues más o menos come, y segundo porque en muchas ocasiones el problema de la alimentación se ve eclipsado por otros factores más preocupantes como las conductas, el lenguaje, etcétera.

Otro de los factores es que la cultura de la alimentación balanceada es algo que cada vez tiene menos adeptos, países como México o EE.UU. con más de la mitad de su población con sobrepeso, o la media europea ya va por encima del 30%, es un dato altamente preocupante en lo que a la salud general se refiere. Y no puedes ver nada malo en algo que uno tiene por costumbre.

MALNUTRICIÓN VERSUS DESNUTRICIÓN

En autismo se encuentran algunos casos de desnutrición, tanto que en muchos casos acaban con alimentación forzada, pero nadie va a dejar que su hijo se muera de hambre, esos casos graves se atienden desde el primer momento. Los problemas de desnutrición están asociados a trastornos muy severos de la alimentación, incluyendo anorexia, tal y como vimos en el artículo sobre este particular.  Sin embargo, acabar con alimentación forzada (ya sea por botón gástrico o sonda nasal) es algo a lo que no se debería llegar.

Pero malnutrición y desnutrición no son exactamente lo mismo, según la Organización Mundial de la Salud, por malnutrición se entienden las carencias, los excesos o los desequilibrios de la ingesta de energía y/o nutrientes de una persona. Y dentro de la malnutrición hay dos grupos: desnutrición y sobrepeso, la obesidad y las enfermedades no transmisibles relacionadas con el régimen alimentario. Incluyendo en la desnutrición el retraso del crecimiento (estatura inferior a la que corresponde a la edad), la emaciación (peso inferior al que corresponde a la estatura), la insuficiencia ponderal (peso inferior al que corresponde a la edad) y las carencias o insuficiencias de micronutrientes (falta de vitaminas y minerales importantes). Es decir, el sobrepeso, obesidad o alimentación no balanceada o con carencias/excesos de nutrientes se considera malnutrición.

Es decir, la desnutrición se encuentra englobada en la malnutrición. Y la malnutrición impacta por tanto en quienes presentan cuadros de problemas de alimentación no atendidos. Obvio no es el 80%, ya que hay personas que, a pesar de sus problemas de alimentación por selectividad, rigidez, etcétera, sí han conseguido tener dietas balanceadas. Por tanto, se pueden tener estos problemas de rigidez y selectividad, por ejemplo y conseguir una buena alimentación, que, aunque no es lo más habitual, se dan casos.

En conclusión, la gran mayoría de las personas en el espectro del autismo tienen problemas de malnutrición, indistintamente de su edad, sexo, o condición socioeconómica.

OJOS QUE NO VEN …

Es muy importante dar visibilidad a este tema, ya que, si no lo tomamos en consideración, pues no le damos importancia y no se contiende. Hemos visto como estos problemas se mantienen de por vida y afectan de muchas formas, incluso, los problemas de masticación impactan en el habla, comemos y hablamos usando “prácticamente” las mismas partes, boca, labios, lengua, …, y es habitual ver niños con nula capacidad de gestión de su lengua y con bajo tono muscular en zona maxilofacial, y obvios problemas de masticación y deglución, también tienen muchos problemas con la pronunciación, básicamente no saben usar adecuadamente esa parte de su cuerpo.

Pero también afecta en la conducta y en la calidad de vida, y no solo la suya, en la de su familia.

¿QUIÉNES INTERVIENEN LOS PROBLEMAS DE ALIMENTACIÓN EN EL AUTISMO?

Inicialmente las primeras intervenciones que se realizaron se basaban en un modelo conductual mayoritariamente realizado por psicólogos y terapeutas del comportamiento con apoyo de nutricionistas, es decir, aplicaban técnicas de modificación de conducta. El proceso de desensibilización era forzado y sin contender con aspectos sensoriales (apenas se sabía que éstos existían) y organolépticos (ojo a esto último porque tiene mucha relevancia). El modelo basado en terapia ABA era efectivo, no en todos los casos, pero más o menos conseguía que el niño o niña comieran de forma más variada. No siempre funcionaba y se daban también muchas regresiones, donde los avances desaparecían, a veces sin motivo aparente. Te enfrentabas a cierto nivel de incertidumbre.

Posteriormente y dada la relevancia de los aspectos sensoriales, se tomó en consideración la parte de la integración sensorial y el hecho de entenderlo como una actividad que debía ser agradable, y no una especie de sesión donde era sí o sí, como las lentejas, si las quieres las comes y si no, las dejas, pero en la cena, lentejas. Es decir, se pasó del modelo donde el sujeto de la intervención no pinta nada ni decide nada ni se toma en consideración su realidad, para ir empezando a tomar conciencia de que los ascos, vómitos, problemas de deglución, etcétera, no eran un problema de conducta, eran una realidad que había que atender.

Y ahí entra otro aspecto básico y fundamental, revisar que no existan problemas médicos, que no se den problemas de deglución y/o disfagias, que son bastante habituales dado los problemas motrices y de interocepción, los cuales hacen que el niño realmente no sepa qué diantres hacer con lo que le ponemos en la boca. Que no existan problemas de alergias, problemas de reflujo gastroesofágico, que no haya problemas que requieran de una intervención concreta y específica. Hay muchos casos donde niños con problemas de alimentación tienen también bronquitis y neumonías recurrentes, que, en muchísimas ocasiones, cuando se dan ambas situaciones, está relacionado con un problema al tragar, niños con muchas arcadas que literalmente, se atragantan, y pequeñas porciones de alimento pasan a las vías respiratorias provocando esos problemas de infecciones. No siempre se asocian, de forma que se atiende la condición respiratoria pero no se hace con la parte de la deglución. Importantísimo, revisen que no se dan ese tipo de condiciones, revisión por parte de logopeda, otorrinolaringólogo y pediatra es básico. Y por supuesto, revisar problemas del aparato digestivo, sean estos cuales sean, hemos visto que hay un todo con el que es necesario contender, no podemos segmentar al niño en partes y atender cada cosa como si fuera algo individual, la visión debe ser global.

La siguiente parte es revisar la calidad nutricional, y para eso están los nutricionistas, quienes nos dirán cuál es el equilibrio nutricional, el tipo de alimentos, etcétera.

Muy importante el trabajo en el fortalecimiento de la zona orofacial, trabajo de masticación, movimientos y control lingual, y toda la parte que el o la logopeda nos van a preparar en base a la evaluación del caso particular.

Trabajar desde la visión de la terapia ocupacional partiendo de las Actividades para la Vida Diaria (AVD) es básico y fundamental, donde, además, se trabaja la comunicación siguiendo las pautas de logopeda o especialista de lenguaje, y, por supuesto, lo relativo a integración sensorial.

Con todo esto ya estamos casi listos para empezar, porque hay un factor determinante, hay que conseguir que comer no sea un castigo, hay que generar experiencias positivas alrededor de la comida, al igual que con las pérdidas de control que se trabajan cuando no se dan, con la comida pasa algo similar, mejoramos la alimentación fuera de las horas de la comida, para llegar a ese momento con un niño que no está en situación de alerta. Muchos niños, adolescentes y adultos tienen traumas  con el tema de la comida, y hay que contender con esos problemas emocionales también, aquí el equipo psicológico es fundamental.

A grandes rasgos, ese es el programa preparatorio para el abordaje, pero falta algo fundamental, y es que al final el propósito es que coma, y como hemos visto se involucran diversos perfiles profesionales, pero en todo esto falta una pieza, la comida, y es que intervenimos en lo físico, en el entorno, en lo sensorial, en la calidad alimenticia, en la comunicación, pero ¿y en la comida?, ¿quién se encarga de la comida?

TRANSFORMANDO ALIMENTOS

Sin que esto suene a pregunta de Trivial, ¿qué profesión o especialidad es la que se encarga del procesado, modificación y elaboración de los alimentos? Esta es una parte fundamental de todo esto, porque hemos hablado de los profesionales del área clínica, de los profesionales del habla, de los profesionales de terapia ocupacional e integración sensorial, pero, al final la parte más importante nadie la toca es LA COMIDA en sí misma, y si necesitamos iniciar un proceso de incremento de cantidades y/o tipos de alimentos partiendo de unas preferencias del niño y conseguir que un alimento se asemeje a una de las preferencias del niño por sabor, textura, humedad, consistencia, …, ¿quién sabe hacer eso? Pues aquí entran cocineras y cocineros profesionales que tengan capacitación sobre este particular, que son quienes saben alterar los alimentos, hacer que un trozo de pollo adquiera una textura, apariencia y sabor similar a otra cosa que el niño sí tolera. Porque se podrá dar la casualidad de que mamá o papá tengan esos conocimientos, pero no es tan habitual que el resto de los profesionales implicados tengan esas capacidades o conocimientos, y más en esta sociedad del fast food. De hecho, cada vez es más raro ver a gente que sepa cocinar platos más allá de los condimentos simples y sencillos. Y si lo que requerimos es de modificaciones de alto nivel, necesitamos profesionales de alto nivel, que, por lo menos nos enseñen a llevar a cabo esas modificaciones y alteraciones de alimentos conforme a las pautas del resto de profesionales y a las preferencias del niño.

2 comentarios en «Problemas de alimentación en el autismo: Intervención»

  1. Yo sufría el modelo ABA, me forzaron, hoy ya tengo 20 años y es cierto, estoy lleno de traumas con la comida, con lo que me hicieron, realmente me maltrataron, ahora vivo solo y soy incapaz de organizarme y vivo de comida basura y sí, estoy gordo. Pero esto ha sido super liberador para mi.
    Gracias Daniel, solo un autista es capaz de entender a otro autista

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