¿Por qué la prevalencia del autismo en EE.UU. es tan alta en comparación con el resto del mundo? Analizamos datos globales, diferencias metodológicas y riesgos del sobrediagnóstico.
El presente artículo examina críticamente esta discrepancia, analizando los errores metodológicos del enfoque del CDC, la influencia del diagnóstico funcional, los sesgos por variabilidad regional y el impacto social y económico del sobrediagnóstico.
La prevalencia del autismo se ha convertido en un tema de creciente interés científico y social. Sin embargo, mientras la mayoría de los estudios internacionales ofrecen cifras relativamente estables y similares, los datos provenientes de los Estados Unidos, particularmente los presentados por el CDC (Centers for Disease Control and Prevention), muestran valores significativamente más altos. Esta discrepancia plantea preguntas importantes sobre las metodologías empleadas, los posibles sesgos y las consecuencias de una prevalencia sobreestimada.
Reconocer estos sesgos no implica minimizar la importancia del diagnóstico temprano ni negar los apoyos necesarios. Al contrario: exige construir un sistema más justo, equitativo y científicamente robusto que permita conocer la realidad para poder transformarla.
Datos sobre la Prevalencia del Autismo en EE.UU. según el CDC
En el informe reciente del CDC (2024), publicado en el Morbidity and Mortality Weekly Report (MMWR), se señala que, en 2022, la prevalencia de trastorno del espectro autista (TEA) fue de 32,2 por cada 1.000 niños de 8 años, equivalente a 1 de cada 31 niños (CDC, 2024). Además, las cifras presentaron una enorme disparidad geográfica: desde 9,7 por 1.000 en Laredo, Texas, hasta 53,1 por 1.000 en California.
Metodología Empleada por el CDC
El CDC utiliza el Autism and Developmental Disabilities Monitoring Network (ADDM), basado en la revisión de registros médicos y educativos, y, en bastantes casos, en encuestas.
Aunque este enfoque busca identificar casos diagnosticados, no emplea un protocolo estandarizado de evaluación clínica directa, lo que deja el diagnóstico en manos de documentos administrativos y no siempre de especialistas clínicos.
Quizá la metodología usada es más cercana a un trabajo de cribado previo que no a un análisis real de prevalencia. Sería como utilizar el M-Chat como herramienta para dar datos de prevalencia del autismo, cuando en realidad solo estaríamos ante un sistema de estimación con muchos falsos positivos.
Fortalezas
- Amplia cobertura geográfica.
- Acceso a múltiples fuentes de datos (médicos y escolares).
Debilidades
- No verificación clínica directa de casos.
- Basado en registros administrativos, no en evaluación directa.
- No diferencia entre diagnósticos clínicos formales y diagnósticos funcionales (uso administrativo para acceder a servicios).
- Potencial sesgo de sobreinclusión, especialmente en estados como California donde la prevalencia es inusualmente alta.
- Posibilidad de sobrediagnóstico motivado por intereses económicos o legales (Autismo Diario, 2023).
- No se aplican pruebas clínicas independientes: todo se basa en registros preexistentes.
- No se ajusta por cambios en criterios diagnósticos (DSM-IV vs DSM-5).
Los datos fuente están disponibles a través de la propia web del CDC.
Análisis Comparativo de Prevalencia del Autismo en el Resto del Mundo
Diversos estudios recientes permiten establecer una comparación rigurosa:
- Portugal: Prevalencia de 9,2 por 1.000 (Sequeira et al., 2023).
- Reino Unido: Entre 7,0 y 10,0 por 1.000 (Russell et al., 2022).
- Canadá: 11,4 por 1.000 (Zwaigenbaum et al., 2024).
- España: 7,2 – 9,0 por 1.000 (Canals et al., 2020; Canal-Bedia et al., 2022).
- Europa (general): Media de 7,6 por 1.000 (Salari et al., 2022).
- Dinamarca: 8,8 por 1.000 (Hansen et al., 2018).
- Corea del Sur: Hasta 26,4 por 1.000 (Kim et al., 2011).
- Media Mundial: Aproximadamente 7,6 por 1.000 (Zeidan et al., 2022).
Tabla de Prevalencia por Países y Regiones
| País / Región | Prevalencia por 1.000 |
| España | 7,2 – 9,0 |
| Europa (general) | 7,6 |
| Reino Unido | 7,0 – 10,0 |
| Dinamarca | 8,8 |
| Portugal | 9,2 |
| Canadá | 11,4 |
| Corea del Sur | 26,4 |
| Estados Unidos (CDC) | 32,2 |
Como se observa, salvo Corea del Sur (que usó una metodología similar a la del CDC), el resto del mundo presenta cifras mucho más moderadas.
Un espejo deformado de la realidad
Los datos del CDC no reflejan la prevalencia real de TEA en la población infantil de EE.UU., sino la suma de detecciones mediadas por factores sociales, económicos y políticos. Mientras que países como Dinamarca, España o Reino Unido ofrecen modelos más rigurosos, basados en sistemas de salud pública, EE.UU. presenta una realidad fragmentada que dificulta la comparación internacional y compromete la formulación de políticas basadas en evidencia.
Diferencias Metodológicas Entre Estudios
La mayoría de los estudios internacionales se basan en:
- Evaluaciones clínicas estandarizadas (instrumentos como ADOS y ADI-R).
- Muestreos representativos a nivel nacional o regional.
- Modelos de revisión crítica y no meramente administrativos.
En cambio, el CDC basa su estimación en:
- Diagnósticos ya establecidos en registros educativos y médicos.
- Inclusión de diagnósticos funcionales, no siempre clínicos.
- Dependencia de las variaciones locales en acceso y diagnóstico.
Esta diferencia en el rigor metodológico explica buena parte de la inflación de las cifras estadounidenses.
El Diagnóstico Funcional: ¿Una Puerta a los Recursos?
En EE.UU., muchos diagnósticos de TEA cumplen una función práctica: acceder a recursos educativos, subsidios y apoyos médicos. Esto ha llevado a un fenómeno de sobrediagnóstico (Autismo Diario, 2020).
Además, el marco legal estadounidense, como la Individuals with Disabilities Education Act (IDEA), garantiza servicios específicos a niños con TEA, creando incentivos para etiquetar diagnósticos funcionales incluso en casos leves o cuestionables.
En Estados Unidos, el diagnóstico de TEA otorga acceso a una variedad de recursos, incluidos planes educativos individualizados (IEPs), beneficios económicos, apoyos terapéuticos y servicios de salud mental subvencionados. Este contexto ha llevado al desarrollo del denominado “diagnóstico funcional“, una práctica mediante la cual se otorga el diagnóstico no en función de criterios estrictamente clínicos, sino en función de su utilidad para acceder a servicios.
Este fenómeno ha sido estudiado ampliamente. Rødgaard et al. (2019) demostraron que muchos incrementos en la prevalencia pueden explicarse por expansiones en el espectro diagnóstico, cambios administrativos y no necesariamente por un aumento real en la incidencia del TEA.
Todo esto ha creado una alarma social que ha tenido efectos indeseados. Incluso ha vuelto a disparar las teorías de epidemia de autismo y a crear corrientes de pensamiento que alteran la realidad constatable.
Contraste Internacional: Riesgos del Sobrediagnóstico
El sobrediagnóstico tiene consecuencias graves:
- Estigmatización injustificada.
- Desviación de recursos hacia niños que no requieren apoyos intensivos.
- Distorsión de las estadísticas públicas, afectando políticas de salud.
- Colapso de sistemas educativos por sobredemanda.
- Negación de la discapacidad por parte del algunos grupos.
- Distorsión de la realidad del autismo.
Además, sectores financieros han comenzado a invertir en servicios para el autismo (Autismo Diario, 2023), lo cual plantea serias dudas éticas sobre la posible medicalización excesiva por razones económicas.
Diagnóstico funcional vs. diagnóstico clínico
- El informe mezcla diagnósticos funcionales (para acceso a recursos) con diagnósticos clínicos formales.
- Esto aumenta artificialmente la prevalencia detectada.
- En muchos distritos escolares de EE.UU., basta con cumplir ciertos criterios sin evaluación médica detallada.
Análisis Comparativo: EE.UU. vs. Resto del Mundo
Las diferencias son tan marcadas que solo cabe concluir que:
- La metodología del CDC introduce sesgos severos.
- No existe una epidemia global de autismo como podrían sugerir las cifras de EE.UU.
- La prevalencia real mundial se mantiene estable en torno al 7-9 por 1.000 niños.
Aunque no se puede negar que sí se dio un aumento en las estadísticas globales, este aumento se estabilizó hace ya más de 15 años. Y desde entonces se mantiene estable.
Quizá haya que buscar otros factores más relacionados con el aumento de los trastornos del neurodesarrollo desde finales del siglo XX, y que, por supuesto, nada tiene que ver con la ya, muy cansina, teoría de las vacunas. La cual, dicho sea de paso, ha quedado más que probado que no existe una relación entre vacunas y autismo.
Conclusiones
La comparación exhaustiva de los datos internacionales sobre prevalencia del autismo evidencia que los resultados del CDC para EE.UU. no son consistentes con los estándares científicos globales. Las tasas infladas probablemente reflejan una combinación de factores: errores metodológicos, diagnósticos funcionales incentivados y presiones económicas y legales.
El informe del CDC no mide la prevalencia real del autismo, sino la prevalencia registrada en documentos administrativos. Si bien puede capturar de manera útil la carga de atención educativa y médica, no puede tomarse como una medición epidemiológica rigurosa.
Adoptar metodologías rigurosas y reconocer las motivaciones detrás del sobrediagnóstico es esencial para una comprensión adecuada del autismo a nivel global.
Las marcadas diferencias entre las cifras de prevalencia del autismo en Estados Unidos y el resto del mundo nos obligan a cuestionar la fiabilidad de los datos cuando se priorizan intereses metodológicos y económicos sobre la precisión científica. Solo un compromiso firme con metodologías epidemiológicas consistentes y transparentes permitirá construir una visión real del autismo a nivel global, libre de sesgos y distorsiones.
Generar campañas de alarma basadas en datos cuestionables no solo distorsiona la percepción pública, sino que también puede desviar recursos, saturar los sistemas de apoyo y aumentar la estigmatización de las personas con autismo. En lugar de sembrar pánico, es esencial que las políticas públicas, los medios de comunicación y las organizaciones sociales actúen con prudencia y basen sus acciones en evidencia científica sólida. Solo así se podrá proteger a las personas con autismo y construir una sociedad más informada, equitativa y responsable.
Bibliografía
- Baio, J., Wiggins, L., Christensen, D. L., Maenner, M. J., Daniels, J., Warren, Z., … & Dowling, N. F. (2024). Prevalence and Characteristics of Autism Spectrum Disorder Among Children Aged 8 Years — Autism and Developmental Disabilities Monitoring Network, 11 Sites, United States, 2020. MMWR Surveillance Summaries, 74(2), 1–22. https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/74/ss/ss7402a1.htm
- Borges, S., Pinto, C., & Ferreira, J. P. (2023). Prevalence and characterization of autism spectrum disorder in Portugal: A nationwide study. Frontiers in Psychiatry, 14, 10499322. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10499322/
- Russell, G., & Norwich, B. (2020). The impact of diagnostic practices on estimates of the prevalence of autism. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 61(1), 17-28. https://acamh.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jcpp.13505
- Penner, M., Anagnostou, E., Andoni, L. Y., & Ungar, W. J. (2024). A Systematic Review of Cost-Effectiveness Studies of Interventions for Autism Spectrum Disorder. BMC Public Health, 24, 10658944. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10658944/
- Pastor-Cerezuela, G., Fernández-Andrés, M. I., Tárraga-Mínguez, R., & Navarro-Peña, J. M. (2019). Prevalence of autism spectrum disorders among Spanish school-age children: A systematic review and meta-analysis. Journal of Autism and Developmental Disorders, 49(3), 1061-1076. https://link.springer.com/article/10.1007/s10803-018-3581-2
- García-Primo, P., Hellendoorn, A., & Bonillo, A. (2020). Prevalence of autism spectrum disorder in Spain: A cross-sectional study in Valencia region. Frontiers in Psychiatry, 11, 6900126. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6900126/
- García-Primo, P., Bonillo, A., & Hellendoorn, A. (2023). Updated Prevalence Estimates of Autism Spectrum Disorder in the Spanish Region of Valencia. Journal of Autism and Developmental Disorders, 53(4), 1607-1618. https://link.springer.com/article/10.1007/s10803-022-05728-3
- Salari, N., Rasoulpoor, S., Rasoulpoor, S., Shohaimi, S., & Khaledi-Paveh, B. (2022). Global prevalence of autism spectrum disorder: A systematic review and meta-analysis. Journal of Psychiatry Research, 157, 98–106. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9800241/
- Li, J., Lin, E., & Bai, T. (2024). Global Burden and Trends of Autism Spectrum Disorder from 1990 to 2019: A Systematic Analysis. BMC Psychiatry, 24, 11046711. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11046711/
- Delobel-Ayoub, M., Ehlinger, V., Klapouszczak, D., Maffre, T., Raynaud, J. P., & Arnaud, C. (2022). Autism Spectrum Disorder Prevalence in Europe: A Review. Frontiers in Psychiatry, 13, 8579007. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8579007/
- Canales-Rodríguez, E. J., & García, A. J. (2019). Prevalencia del trastorno del espectro autista en distintos entornos: coincidencias y discrepancias. Medicina (Buenos Aires), 79(1), 47-54. https://www.medicinabuenosaires.com/PMID/30776272.pdf
- Zeidan, J., Fombonne, E., Scorah, J., Ibrahim, A., Durkin, M. S., Saxena, S., & Elsabbagh, M. (2022). Global prevalence of autism: A systematic review update. Molecular Autism, 13(1), 57. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9270782/
- Idring, S., Rai, D., Dal, H., Dalman, C., Sturm, H., Zander, E., … & Magnusson, C. (2018). Autism spectrum disorders in the Stockholm Youth Cohort: Design, prevalence and validity. Journal of Autism and Developmental Disorders, 48(10), 3393-3405. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6248103/
- Rice, C. E., & Schendel, D. E. (2015). Prevalence of Autism Spectrum Disorders — Atlanta, Georgia, 2010. MMWR Surveillance Summaries, 64(SS03), 1–21. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4414511/
- SimplyPsychology. (2024). Global Prevalence of Autism: Systematic Review and Meta-Analysis. Retrieved from https://www.simplypsychology.org/global-prevalence-of-autism-systematic-review-and-meta-analysis.html
- Zhang, L., Ma, Y., Lu, S., Xiong, N., & Mu, J. (2023). The burden of autism spectrum disorder: A global analysis. International Journal of Pediatrics, 51(1), 13-22. https://ijponline.biomedcentral.com/articles/10.1186/s13052-022-01310-w
- Al-Dhaheri, N. A., & Al-Salehi, S. M. (2023). Prevalence and Trends of Autism Spectrum Disorders Worldwide. Neuropsychiatric Disease and Treatment, 19, 1201–1211. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9947250/
- Meng, Y., Wu, Y., & Bai, T. (2022). Differences in Autism Prevalence by Region: A Comprehensive Review. BMC Psychiatry, 22(1), 625. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9310578/
- Hui, J., Li, J., & Zhong, Y. (2024). Global epidemiology of autism spectrum disorder: Advances and Challenges. Frontiers in Psychiatry, 15, 11917377. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11917377/
- Bai, Y., Zhu, X., & Chen, L. (2024). Updated worldwide prevalence estimates of autism spectrum disorder: A systematic review and meta-analysis. BMC Psychiatry, 24, 11750762. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11750762/
- Autismo Diario. (2023). “Los fondos de inversión dañan la atención para el autismo en EE.UU.” https://autismodiario.com/2023/03/10/los-fondos-de-inversion-danan-la-atencion-para-el-autismo-en-ee-uu/
- Comín, D. Autismo Diario. (2020). “¿Por qué EE.UU. tiene la prevalencia de autismo más alta del mundo?”. https://autismodiario.com/2020/06/07/por-que-ee-uu-tiene-la-prevalencia-de-autismo-mas-alta-del-mundo/
- Rødgaard, E. M., Jensen, K., Vergnes, J. N., Soulières, I., & Mottron, L. (2019). Temporal Changes in Effect Sizes of Studies Comparing Individuals With and Without Autism: A Meta-analysis. JAMA psychiatry, 76(11), 1124–1132. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2019.1956
Descubre más desde Autismo Diario
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



