Cannabis y autismo-Una llamada a la prudencia

Cannabis y autismo: Una llamada a la prudencia

En los últimos años el uso de cannabis como tratamiento para el autismo se ha extendido mucho, incluso muchas familias reportan muy buenos resultados. El problema es que a las que las ha ido muy mal, no lo dicen, y son muchas también. Hay, por tanto, que hacer una llamada a la prudencia.

El uso de aceite de cannabis como tratamiento para el autismo conlleva sus riesgos, al igual que cualquier tratamiento farmacológico. Porque el aceite de cannabis no es un producto inocuo, contiene sustancias bastante potentes cuyos efectos no siempre son los esperados.

El aceite de cannabis no es algo inocuo

Algunas familias dicen que es un producto natural, incluso muchos lo cultivan y procesan en casa. Cultivan la marihuana y posteriormente llevan a cabo el proceso para la creación de los citados aceites. Y esa es la base para decir que es algo natural y ecológico, orgánico, biológico, y super natural. Bien podrían hacer exactamente el mismo proceso con coca o amapola del opio, y dar a sus hijos aceite de cocaína o de heroína. En los tres casos estamos hablando de productos muy potentes y naturales. El hecho que se saque de una planta no significa que sea inocuo. Hay infinidad de sustancias tóxicas y mortales que podemos extraer de las plantas.

La cannabis sativa tiene unos 400 compuestos distintos, de los cuales, mas de 100 se clasifican como  canabinoideos. Algunos de sus compuestos son el tetrahidrocannabinol (THC) que es el que produce el efecto psicoactivo más potente, el Cannabigerol (CBG), el Cannabinol (CBN) que produce efectos psicotrópicos, el Ácido Cannabidioico (CBDA), el cannabidiol (CBD) que es el más usado en fármacos por no ser psicoactivo, la Cannabidivarina (CBDV) que junto con el CDB son los más usados en fármacos contra la epilepsia, y una larga lista más de compuestos químicos.

En algunos casos, los compuestos del aceite de cannabis pueden inhibir o alterar el efecto de otros fármacos que la persona esté tomando, y esos efectos inhibidores o lo contrario, pueden afectar a la persona en cuestión.

aceite cannabis y autismo
La administración de aceite de cannabis a niños con autismo debe estar supervisada por médicos y neurólogos, y el propio aceite debe ser de calidad y fabricado bajo condiciones de alta calidad e higiene

Los efectos adversos del aceite de cannabis

Los efectos adversos del aceite de cannabis más comunes son: Alteraciones de sueño (desde insomnio a somnolencia continuada), alteraciones del apetito (desde la pérdida a la ingesta convulsiva), brotes psicóticos y alucinatorios, alteraciones graves de la tensión arterial, aumento de la irritabilidad.

Estos efectos adversos se dan con más frecuencia de la que la gente cree, con la información actual se dan entre el 30 y el 50% de los casos.

La calidad de los aceites de cannabis

Claro que la cifra de efectos adversos es algo inconsistente por un motivo fundamental. La irregularidad en los compuestos de los aceites y las dosis. Los hay con apenas concentración, otros la traen elevada, algunos llevan productos residuales por contaminación durante el proceso de elaboración y envasado, y una larga lista.  En algunos casos se dan cantidades altas, en otros bajas, lo que hace que incluso los ajustes de dosis se hagan un poco sobre la marcha.

El problema mayor que se da es que los aceites producidos por laboratorios, los cuales tienen siempre mismos compuestos y las mismas concentraciones, son costosos. Este hecho del alto precio de los aceites de calidad ha generado tanto un mercado alternativo como la producción casera, en ambos casos es casi imposible poder ajustar dosis.

Sí es cierto que algunas familias mandan a analizar a laboratorios las concentraciones y composición de sus aceites caseros, y obviamente deben reajustar las dosis con cada partida, ya que la variación puede ser elevada, eso sin contar que a veces deben desecharlas por contaminación del aceite con productos potencialmente tóxicos.

Es debido a esto que los datos son inconsistentes. De hecho pueden variar mucho debido, precisamente a esa falta de homogeneidad y de bastante arbitrariedad en la administración. Algo que por cierto, es peligroso.

¿Entonces, el aceite de cannabis funciona o no en el autismo?

El mayor problema es que los pocos estudios serios que se han llevado a cabo cuentan con muchas limitaciones, recuerden que debido a sus compuestos psicoactivos es considerado una droga, y por tanto la regulación y normativa para su uso es muy restringida.

A fecha de hoy, los mejores informes y los más estables hablan de su efecto positivo en varios tipos de epilepsia. Donde su efecto es bastante eficaz, pero debe realizarse siempre bajo riguroso control médico.

Sabemos que hay determinado tipo de epilepsia no convulsiva que genera cuadros similares al autismo y que en algunos casos este tipo de epilepsia se regula con estos fármacos, y al regularse esos cuadros autísticos desaparecen, y las familias hablan de curación del autismo. Cuando en realidad lo que hicieron fue dar un fármaco que controla la epilepsia no convulsiva y en muchos casos no diagnosticada que generaba ese cuadro tan similar al autismo.

Hay informes que nos hablan de una importante mejora en niños y niñas con autismo, tanto en su conducta como irritabilidad, reducción de la ansiedad, inquietud motora o regulación del sueño. Pero estos informes no son suficientemente consistentes como para lanzarnos todos a dar estos aceites a nuestros hijos o hijas. Sobre todo, porque hay un importante porcentaje que presenta efectos adversos.

Estos datos pueden parecer alentadores, pero se requiere de una mayor investigación y un protocolo que regule este tipo de tratamientos farmacológicos.

Otro aspecto importante es que no se debe ver como un remedio universal, de hecho, a muchos niños y jóvenes con autismo los tratamientos con este tipo de compuestos, sencillamente no les han generado efectos de ningún tipo. Cada caso es único, deben consultar a su médico de referencia para este tipo de tratamientos. Recuerden que siguen en fase experimental, puede ir bien, puede ir mal o puede no pasar nada. Y mucho ojo a las expectativas que pongan. Incluso niños que tuvieron inicialmente un efecto positivo, este se perdió al poco tiempo.

Sí es cierto que hay casos bien estudiados donde los resultados han sido muy buenos, pero en otros no. Es muy importante saber por qué no siempre funciona, o qué efectos generan otros fármacos, o qué sucede ante niños que han sido polimedicados por largo tiempo. Curiosamente los efectos de fármacos anticonvulsiuvos y antipsicóticos pueden generar efectos bastante malos incluso a nivel hepático y con diversas consecuencias. No sabemos tampoco qué pasa al suspender un tratamiento y dar otro. Si se han visto efectos muy positivos en la mejora de procesos inflamatorios del aparato digestivo en muchos casos, aunque quizá la reducción del estrés también esté implicada.

Recuerden que este tipo de sustancias donde más se han estudiado es en epilepsia. Sean cuidadosos y recuerden, consulten a su médico o especialista.

Conclusiones

Hay que ser prudentes con este tema, sobre todo porque, aunque sabemos que en muchos casos se consiguen resultados esperanzadores, la inexistencia de un protocolo general hace que se camine por un camino muy estrecho y arriesgado.

No es una buena idea dejarse llevar por la euforia pensando que como a alguien le fue bien a mi también. Es importantísimo asesorarse bien por profesionales, pero no profesionales del cultivo, producción y venta, sino por profesionales médicos cualificados. Aunque no lo crean, hay muchos médicos e investigadores muy serios trabajando en este campo y defendiendo una regulación sobre los canabinoideos, regulación que cada vez se está extendiendo más y dando más facilidad al uso y estudio de estos productos.

Si desean evaluar la posibilidad de usar aceites o derivados del cannabis con sus hijos recuerden también que son productos hoy en día costosos, y que deben ser administrados a niños basados en un control médico riguroso.

EE.UU. ya se está dando pasos hacia una mejor regulación sobre el usos de canabionoideos y ya en muchos países su uso está regulado.

Es importante dejar clara una cosa, no dejarse llevar por la desesperación. Si están en una situación límite y creen que puede ser una alternativa, busquen grupos de especialistas, los hay y muy buenos. Si llevan a cabo este tipo de intervención, sean muy cuidadosos con la calidad de los aceites, en muchos casos de aceites no controlados, su composición puede variar susceptiblemente de un lote a otro. Consulten a su médico y/o neurólogo, hay efectos rebote que pueden estar producidos por la combinación de fármacos.

Recuerden, prudencia, serenidad y asesoramiento por especialistas.

Opinión

Es necesario regular mejor este producto, evitar mercados alternativos, y, sobre todo, dar seguridad al producto final. Sabemos que puede dar en muchos casos buenos resultados, pero es fundamental que exista seguridad, porque al final es algo que damos a nuestros hijos, y no es algo inocuo, son compuestos químicos potentes, que si van bien, es algo estupendo, pero si va mal, debemos saber identificar esos efectos secundarios.

Hoy tenemos ya la constancia de su eficacia en algunos tipos de epilepsia, pero para ello se han realizado estudios extensos y serios, prestando siempre especial atención a la seguridad del fármaco.

En el caso concreto del autismo, hay informes poco sostenibles sobre su eficacia, pero existen ya líneas de investigación al respecto. Lo más importante es actuar con sentido común, verán muchos discursos incendiarios sobre que curan la epilepsia, el autismo y muchas cosas más y que si ustedes no lo hacen forman parte de no sé que complot mundial subvencionado por Bill Gates, la farmaindustria, y ni sé cuantos más. Huyan de ese tipo de gente. De hecho el sector farmacéutico está invirtiendo fortunas en ese campo, no porque sean buenas personas amantes de la salud, es que sencillamente es un negocio inmenso.

La realidad es que estamos en una carrera para obtener nuevos fármacos derivados de los cannabinoides, hay incluso plantas modificadas genéticamente que no contienen THC, el compuesto más psicoactivo del cannabis, y otras variantes. Pero también hay que prestar especial atención a la bioquímica de nuestro organismo y como esta interactúa con estos compuestos. Desde la década de los 80 del siglo XX se están estudiando estos efectos y hoy empezamos a entender mejor esas interacciones.

Si desean probarlo, hay grupos de investigación muy serios que trabajan en ese campo. Con medidas de seguridad y con responsabilidad. Caer en lo de dar botes de aceites a nuestros hijos provenientes de no se sabe donde, con concentraciones poco claras, y sin tener claro como se debe llevar a cabo es peligroso.

Hay muchas cosas que intervienen en el autismo. Por ejemplo, esos aceites no van a resolver sus problemas sensoriales. Tampoco los harán muy listos de golpe. No van a eliminar muchos de los problemas nucleares del autismo. Incluso cuando va bien, hay muchos aspectos que se deben seguir trabajando.

Para saber más:

Cannabinoides en epilepsia: eficacia clínica y aspectos farmacológicos. Artículo de revisión de libre acceso. www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0213485320300402

Cannabis y autismo

5 comentarios en “Cannabis y autismo: Una llamada a la prudencia”

  1. Hola Buenos días, soy Medico Pediatra y Tengo un hijo con Autismo con X-fragil negativa, quiero comentar que me parece muy bien algunas de las cosas que ustedes publican en este sitio, muchas realmente interesantes y dignas de analizarse.
    La experiencia que se ha tenido en mi centro de trabajo con cannabis no ha sido favorable, y como se comenta aun faltan estudios con rigor científico y metodología adecuada, ya que por apreciación no es posible que se pueda recomendar o rechazar esto.
    En cuanto al comentario de la Risperidona cabe mencionar que asi como hay personas que presentar reacciones indeseables a cualquier medicamento (llamense antibióticos, vitaminas, analgésicos), esto en muchas ocasiones dependen de una situación que se conoce como idiosincrasia de cada persona, la cual sale del contexto de lo esperado, aquí lo recomendable es comentarlo con el medico tratante para buscar otras alternativas de tratamiento.

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  2. Para variar, sesgada la visión. Pues si bien es cierto todo lo que se plantea, no se hace un trabajo comparativo con relación a los efectos adversos de las drogas (porque también son drogas) que los neurólogos tienden a recetar a mansalva. Tal es el caso de la risperidona que a mi hijo se la recetaron al año y medio! Y muchos la recetan para regular el sueño cuando se trata de un antipsicótico. Entonces, a los padres que cultivamos nos piden cautela, cuando por otro lado no se les pide a los profesionales que mantienen a las personas con autismo, sobre todo cuando necesitan mayores niveles de apoyo, dopadas e incapaces de hacer ningún trabajo de autoconocimiento porque se les dan drogas que impiden justamente relacionarse con su propia impulsividad. De más está decir que todo tratamiento con medicación debe cumplir un objetivo también, estar sólo un tiempo y no de por vida, y estar acompañado de terapias cognitivas. Pero qué neurólogo o psiquiatra le quita la medicación a un adolescente que pasó toda su infancia controlado por risperidona para que duerma de noche y con ritalina para que tenga rendimiento en la escuela? Qué clase de cuento nos quieren contar? Abran un debate, pero un debate adulto, por favor.

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    • Andrea, si quieres ver todo lo que hemos puesto sobre fármacos visita este enlace, seguramente te va a gustar bastante lo que leas
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  3. Estoy totalmente de acuerdo que hay que tener cuidado cuando se prueba una medicación o tratamiento nuevo y que en el caso de los aceites hay que asegurarse de que es la dosis adecuada y son elaborados de forma regulada. Está bien la prudencia a la hora de probar su eficacia, especialmente en niños, pero al igual que con cualquier otro medicamento. Me parece que este artículo es demasiado crítico sin tener realmente ningún estudio ni prueba de su peligro. Obviamente cualquier tratamiento tiene sus efectos adversos y posibles peligros, pero no hay ningún estudio que demuestre que el CBD puede causar graves problemas tanto a corto plazo como a largo plazo. Además, hace hincapié en la palabra cannabis para asociarlo negativamente al uso de la droga (que tiene una innecesariamente mala fama) cuando los aceites a la venta no contienen componentes psicoactivos al prescindir del THC. Los aceites y el CBD fumable precisamente son legales porque no son psicoactivos y no son considerados drogas. Como bien dice el autor, es importante hablar con expertos y con médicos a la hora de realizar cualquier tratamiento nuevo y especialmente en niños, pero me parece que es demasiado alarmante e intenta provocar más miedo y rechazo a su uso que impartir advertencia e información a padres interesados.

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