Día internacional del síndrome de Asperger 2023

En el año 2007 se declaró el día 18 de febrero como día internacional del síndrome de Asperger.  Aunque no está claro si hay que seguir celebrando el citado día o no.

¿Debemos seguir celebrando día internacional del síndrome de Asperger?

Como saben el síndrome de Asperger se incluyó en los trastornos del espectro del autismo, desapareciendo como entidad diagnóstica.

Tal y como ya comentaba allá por el 2018, hablaba del dilema de la neurodiversidad. Y es que siguen existiendo posiciones encontradas, gente que piensa que nunca debió desaparecer y gente que piensa justo lo contrario.

Ahora bien, el hecho de que no sea ya un diagnóstico clínico asociado a salud mental tiene por supuesto ventajas e inconvenientes. Para los que no lo sepan, el espectro del autismo es un diagnóstico que se engloba en salud mental, así lleva décadas, no sé si acertadamente o no, pero ahí está. Por tanto, al no ser una entidad diagnóstica le otorga ciertas virtudes, por ejemplo, define un conjunto social, no un conjunto clínico. Esto puede parecer una cuestión baladí, pero tiene más peso del que pensamos.

¿Qué quiero decir con esto? Pues que asociar tu esencia como persona a un diagnóstico clínico del área de salud mental va a generar más lástima que otra cosa. Y eso de la lástima y la compasión ya lo abordé en el año 2012, escribía sobre los riesgos que producir lástima por un diagnóstico puede tener para la persona.

Pero desde que el Asperger no es un diagnóstico, la cosa cambia. Claro que también hay que traer a la palestra otro aspecto, ligado al pasado nazi de Hans Asperger. Y aquí hay muchas luces y sombras, pero quizá podamos despejar algunas dudas gracias al trabajo de Herwig Czech publicado en 2018, titulado ‘Hans Asperger, National Socialism, and “race hygiene” in Nazi-era Vienna. https://doi.org/10.1186/s13229-018-0208-6

El artículo es muy interesante, y aporta bastantes datos, pero también nos muestra lagunas lógicas. Aunque a Asperger se le trató como una especie Oskar Schindler (quién fue miembro activo del partido Nazi, pero salo miles de vidas), la investigación de Czech pone en duda algunas afirmaciones.

Obviamente en la Viena de los años 30 el nazismo había permeado en toda la sociedad, igual que el fascismo en Italia o el comunismo en la Unión Soviética. En resumen, que o eras del partido o no eras nadie. Y aunque según relata Czech, Asperger no fue realmente miembro del partido nazi, si parecía estar acorde a sus posturas. No sé si por convicción o por si acaso.

En el año 1939 el régimen Nazi ponía en marcha el programa Aktion T4, el citado programa tenía como objetivo aplicar un sistema de “eutanasia” sobre las personas que tuviesen una discapacidad o enfermedad que los convirtiese en poco útiles para la sociedad germana, y por tanto excesivamente caros de mantener.

Pero este no es un artículo destinado a juzgar nada, vayan ustedes al artículo de Czech, léanlo y saquen sus propias conclusiones. Ciertamente hay aspectos contradictorios, entiendo que es difícil descubrir ciertos hechos producidos hace tanto tiempo, y, sobre todo, con los aspectos emocionales ligados a esos terribles eventos.

Pero obviamente, ese muy oscuro nubarrón sobre el nombre de Asperger influye, y mucho. Creo que no es necesario explicar los porqués.

Y esto me lleva nuevamente al dilema de la neurodiversidad, que es un aspecto complejo, creo que, tratado de una forma demasiado ligera, y con aspectos de gran relevancia que no han sido atendidos con la importancia que merecen.

Y es que yo hoy en día, sí creo que habría que diferenciar mejor. El espectro del autismo es enorme, incluso pienso que el final del espectro del autismo sería el inicio del espectro del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), pero esto no es más que una mera opinión personal.

Y claro, celebrar día internacional del síndrome de Asperger con este panorama pues tiene sus luces y sus sombras. Ahora bien, lo que sí tiene sombras es el modelo diagnóstico, creo que agrupar un inmenso espectro bajo una sola definición y bajo un único modelo de atención es un craso error.

Francamente, hay tantas diferencias entre una persona con autismo de altas necesidades de apoyo frente a una persona con “asperger”, que considero que deben ser entendidos como cosas diferentes, incluso aunque tengan cosas en común. Porque tener cosas en común no implica que sean lo mismo.

Quizá este sea un debate que no se produjo adecuadamente. Las conclusiones, las dejo para usted.


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