Entrevistamos a la dirección de la Fundación Quinta

Fundación Quinta es una organización que trabaja por y para el autismo desde una visión integral. No sólo ven los factores de forma individual, ven y viven todo el conjunto.

Desde hace muchos años seguimos su trabajo y hemos visto sus avances, así como su crecimiento. Ciertamente tienen una filosofía muy adecuada a los tiempos que corren. Aunque de puertas hacia afuera su actividad más conocida son sus programas de formación, ya que han ido ganando prestigio con el tiempo, no sólo son una entidad que forma. Son una entidad que atiende y entiende, pero para hacerlo adecuadamente requieren de personal cualificado.

Disponer de profesionales capacitados es siempre un desafío para todas las entidades que trabajan en autismo, pero cuando consigues aunar profesionales capacitados, una correcta filosofía de trabajo, familias implicadas y, sobre todo, familias apoyadas adecuadamente, los avances se dan.

El propósito es tan difícil de conseguir, ya que al final el propósito es dar calidad de vida, algo que cada día vemos más dañado. Pues ese es el gran objetivo de Fundación Quinta.

Para hablar de esto y mucho más entrevistamos a Marta Casanovas, la directora de la Fundación Quinta y a la directora del servicio de terapias y atención familiar, Gema López.

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Algunos miembros de la Fundación Quinta en Madrid

Autismo Diario – La Fundación Quinta nace en Madrid en el año 2008. Según pone en vuestra web: “nace de la necesidad de un grupo de padres de niños y niñas con autismo de encontrar soluciones para su vida diaria” ¿Tanta falta de soluciones había hace 15 años? ¿Siguen faltando esas soluciones a nivel general?

Fundación Quinta – Hace 15 años cuando la Fundación Quinta empezó su andadura había mucha necesidad de servicios específicos de autismo en Madrid. Hoy en día, podemos decir que ha habido una evolución de servicios, se han creado nuevas asociaciones y entidades dedicadas al autismo, pero hay muchísima demanda, esto provoca una gran saturación y mucha lista de espera de las familias que solicitan terapia, centros de día, talleres, diagnósticos, … En Madrid hacen mucha falta profesionales bien formados tanto en el mundo de la educación como en de la psicología.

AD – Vuestros fines fundacionales podrían resumirse en conseguir calidad de vida para las personas con autismo y sus familias. Algo que es bastante complejo, pero ¿sobre qué pilares se intenta construir esa calidad de vida?

FQ – La calidad de vida se intenta construir sobre los pilares de la comprensión de la condición del autismo, la comprensión y la formación nos ayudan a dar los apoyos adecuados a las personas, respetándolas como son, valorando mucho sus puntos fuertes e intentando trabajar aquellas cosas que no les ayudan a tener una vida plena en inclusión. Vivir el autismo con naturalidad y cariño es la filosofía de la Fundación Quinta.

AD – Y la gran pregunta, la que todo el mundo se hace, ¿cuánto vale económicamente esa calidad de vida? Ya que el tema económico parece ser un eje vertebrador para poder alcanzar esa calidad. ¿Hasta qué punto sería cierto?

FQ – Desgraciadamente el tema económico es un problema para muchas familias, es cierto que las familias que tienen mejor posición económica tienen acceso a más servicios. A nosotros este tema siempre nos ha preocupado mucho, consideramos esto muy injusto. Desde nuestra capacidad de actuación lo que se creó desde el inicio de la fundación fue un programa de becas para poder facilitar el acceso de todas las personas a las terapias que necesiten. Nuestros recursos son limitados y no podemos dar todas las becas que nos gustarían, pero cada año vamos ampliando el número sacando fondos actividades, donantes… Por otro lado, las familias que hacen uso de nuestro servicio de talleres para adultos con grandes necesidades de apoyo aportan el 70% del coste de la plaza. El resto se financia a través de los demás servicios de la fundación, así como los donantes.

AD – En la Fundación Quinta tenéis una increíble lista de actividades ¿Cómo se estructuran las actividades y se le da cohesión en la vida de la persona usuaria del servicio y sus familias?

FQ – El trabajo en la Fundación Quinta se estructura de tal manera que hay un flujo de comunicación de abajo-arriba de forma permanente. En la mayoría de las ocasiones son los terapeutas los que detectan la necesidad, ya sea del chico o la familia, y se comunica a las responsables o directoras del servicio, que se encargan de elaborar y poner en marcha programas que ayuden a satisfacer las necesidades iniciales. En este proceso, y en ello estamos, contamos con una auditoría interna (y pronto externa) que nos está guiando en la mejora de todos los procesos que se llevan a cabo en cada uno de los servicios de la fundación (comunicación, conocer expectativas y necesidades tanto de la familia como de los trabajadores, situación legislativa actual, alianzas con otras entidades, etc.).

AD – ¿Hasta qué punto la participación de la familia es importante?

FQ – La participación de la familia es unos de los pilares de la Fundación Quinta. Consideramos fundamental hacer un trabajo conjunto dónde la familia tiene mucho que aportar, es la gran responsable y conocedora de la persona. El trabajo con la familia es un proceso de comunicación constante, de compromiso y de respeto.

AD – Tenéis vuestra sede central en Madrid, pero también tenéis otra en Oviedo, que inició sus actividades en el otoño del 2020. Surgen dos preguntas ¿Cuánta gente trabaja hoy en día en Fundación Quinta? ¿Cómo es arrancar un centro justo en plena pandemia?

FQ – En este momento somos 32 profesionales distribuidos en todos los servicios de la Fundación, hemos ido creciendo poquito a poco durante estos años.

La Fundación Quinta Asturias abrió sus puertas en octubre del 2020, era un proyecto que ya estaba en marcha y que tenía mucha demanda. Al principio fue difícil arrancar con la situación que teníamos, pero poco a poco fue estabilizándose y consolidándose hasta hacerse un referente en el trabajo con autismo en el principado.

AD – Hay un hecho relevante, y es el alto nivel de satisfacción de vuestros servicios. Ya sean los programas de inclusión, talleres, terapia, diagnóstico o servicios de formación. Esto es bastante infrecuente ¿Cuál crees que es el secreto para que, en un sector tan complejo y delicado en muchas ocasiones, tengáis ese nivel de satisfacción tan alto?

FQ – Creemos que el grado de satisfacción es directamente proporcional al grado de compromiso y dedicación de todo el personal de la Fundación Quinta tanto a los usuarios como a las familias.  Y otra cosa muy importante también es la formación de los profesionales. Todos los profesionales de la Fundación Quinta han hecho el curso de especialista en autismo, esto nos garantiza una formación de gran calidad y también nos da la posibilidad de conocer a los profesionales, que luego van a formar parte de la plantilla, durante un año que dura el curso. Tanto en las clases teóricas como en las prácticas.

AD – Respecto a vuestro servicio diagnóstico, ¿habéis notado un aumento en las peticiones tanto en niños como en adultos?, ¿o más o menos el flujo de peticiones es estable?

FQ – Desde luego que observamos un incremento exponencial en la petición de diagnóstico para adultos, especialmente mujeres. Hoy en día, podemos afirmar que el 60% de las peticiones de diagnóstico vienen solicitados por ellas.

AD – Entre muchas de las actividades que realizáis está la escuela de verano, que nos ha dicho un pajarito que es tremendamente divertida. Y, sin embargo, sabemos que muchos niños con autismo tienen muchos problemas para acceder a actividades veraniegas y de ocio ¿Quizá sea esta una de tantas soluciones que siguen faltando? Y si se pueden hacer y son tan divertidas, ¿por qué no hay más oferta?

FQ – Sería estupendo poder abrir más plazas en la escuela de verano, pero tenemos limitaciones de espacio y de profesionales. Para que salga todo tan bien y sea tan divertido hay un tremendo trabajo detrás, la ratio de los profesionales es muy baja y todos ellos son los mismos terapeutas que están durante todo el curso con ellos, terapeutas de la Fundación Quinta. Las actividades están hechas a su medida, conociendo muy bien a cada uno de los niños y de las niñas que van a participar, los grupos están muy pensados para que los niños encajen y detrás de todo lo que hacemos están los principios y las estrategias de intervención que las personas con autismo necesitan para disfrutar y pasarlo genial.

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AD – ¿Quién puede acceder a vuestros servicios de atención y terapia? ¿Puede solicitarlo cualquier persona o hay que ser parte de la fundación?

FQ – A los servicios de la Fundación Quinta puede acceder cualquier persona, sólo se pagan los servicios que se solicitan no hay ningún tipo de cuota para poder formar parte de la Fundación.

AD – Y la gran pregunta ¿cómo conseguís financiar todo?: Los usuarios pagan un costo, hay cuotas, tenéis subvenciones, hacéis milagros, … ¿Cómo alguien puede acceder a vuestros servicios y si hay algún tipo de convenios o ayudas o lo debe sufragar íntegramente el usuario?

FQ – La política de la Fundación Quinta es no depender de dinero público porque conocemos experiencias de proyectos que sólo funcionan si es a través de subvenciones y el riesgo que esto supone. La financiación consiste en hacer un encaje de bolillos entre el pago de nuestros servicios, financiación privada de grandes empresas que tenemos en la actualidad, eventos y, en particular, el pequeño donante. El pequeño donante siempre está, con una pequeña aportación mensual son los más estables en el tiempo. Las familias pueden recibir ayudas públicas, claro, pero nosotros no gestionamos dinero público.

AD – Hay un área de actividad de la fundación que es la formación. Y lleváis la friolera de 15 ediciones de vuestros programas de formación y capacitación en autismo. Pero hay algunos puntos que llaman la atención: El primero, que es lo que mira todo el mundo es el precio. Es una de las formaciones más costosas que se ofrecen. El segundo es el tiempo. Es una formación muy larga, el curso en línea tiene 9 meses de duración. Es prácticamente un postgrado universitario. Y el tercero, es el nivel del programa de capacitación, es muy alto.

A priori parece una formación dirigida a profesionales o a gente que quiera dedicarse profesionalmente al autismo, pero ¿está abierta a cualquier persona? ¿En la formación presencial es obvio que tienes atención directa, pero, en la atención en línea también, o es el típico curso de videos y pdf que solemos ver en redes sociales?

FQ – En primer lugar, no es el curso más costoso en formación en autismo, hay otros mucho más caros. En nuestro curso colaboran 35 ponentes. La mayor parte del costo del curso está dedicada a pagar a los ponentes, teniendo en cuenta que contamos con 35 profesionales excepcionales, punteros y de muchísima calidad.

Tanto en el curso presencial como en el online hay una gran atención directa, cada alumno tiene el acceso a la plataforma teams donde se van colgando las clases, vídeos, presentaciones, artículos y materiales de cada clase. Los alumnos, tanto presenciales como online, tienen acceso a todos los ponentes del curso y por supuesto hay un gran seguimiento por parte de las directoras del curso durante todo el año por medio de tutorías grupales e individuales. No es el típico curso online, con todos nuestros respetos a esa modalidad formativa, donde te venden un paquete cerrado de formación y no tienes acceso a nada más. Nuestro curso es otro sistema de formación, apostamos por la relación interpersonal, por conocer personalmente a cada uno de los alumnos, ayudando a que su formación sea de la mayor calidad y compromiso posible.

Una de las riquezas de nuestro curso es la diversidad de personas que lo hacen cada año, profesionales del mundo de la educación de la psicología, de la terapia ocupacional, familias, padres y madres de personas con autismo, hasta una tía de uno de nuestros chicos ha hecho el curso este año. Estos grupos tan heterogéneos nos dan una riqueza tremenda, y las evaluaciones de nuestros alumnos son fundamentales para ir creciendo y avanzando años tras años. Desde que empezamos hace 15 años nuestro curso ha ido creciendo y haciéndose mayor, incorporando nuevos temas según la demanda de los alumnos y los nuevos retos que nos plantea el mundo del autismo.

AD – Sorprende un dato y es que prácticamente el 90% de los alumnos que cursan formación con vosotros encuentran empleo ¿Tanta carencia hay de profesionales bien cualificados para trabajar en autismo?

FQ – Hay mucha carencia de profesionales bien formados, en la Fundación Quinta todos los años se quedan con nosotros alumnos incorporados a nuestra propia plantilla, el número depende de la necesidad que tengan nuestros servicios. Este año, por ejemplo, se quedan 2 profesionales en el servicio de terapias y una en el de talleres.

Pero no solo los alumnos del curso tienen la posibilidad de quedarse con nosotros en la Fundación Quinta, también la Fundación Aucavi (tenemos un convenio de prácticas con ellos) nos solicita profesionales y muchas otras organizaciones nos piden cada año profesionales formados para incorporarse a sus plantillas.

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Alumnos en los cursos de formación presencial de la Fundación Quinta

AD – De toda la lista de servicios de la fundación, ¿Cuál crees que es el que más quebraderos de cabeza os da y cuál es el que os da más satisfacciones?

FQ – Es muy difícil esa pregunta, depende del momento y de la situación. No sabría decirte cual es el que más quebraderos de cabeza nos da. Para mí, el que más satisfacción me da es el curso de formación, cada año a finales de junio cuando vemos salir una nueva promoción pensamos que hemos hecho bien nuestro trabajo, es muy emociónate ver como desde nuestro pequeño rincón del mundo podemos contribuir a la calidad de vida de las personas autistas y sus familias.

AD – ¿Cuáles son los desafíos y problemas que afectan a las personas con autismo y sus familias que siguen persistiendo? ¿Por qué pensáis que esas problemáticas se perpetúan?

FQ – Las problemáticas se perpetúan porque no hay formación, falta mucha formación y sensibilidad en general en la sociedad. La inclusión es una marca comercial que vienen muy bien para vender humo pero que en realidad no se concreta en el día a día de las personas autistas. Nos falta mucho acercamiento a su realidad, a su forma de entender el mundo, a su grandísimo potencial si les diéramos la oportunidad. Abrir la mente y creer de verdad en la inclusión y en la neurodiversidad está todavía lejos de ser una realidad.

AD – En estos 15 años, creéis que la situación del autismo en España está: Mucho mejor; un poco mejor; igual; un poco peor; mucho peor. Y porqué creéis que sucede esto.

FQ – La situación está mejor, hay mucha gente que está trabajando muy bien en España, se han creado servicios de calidad en los últimos años, pero todavía nos queda mucho por hacer.

AD – Y como pregunta final, ¿Cómo veis el futuro de las personas con altas necesidades de apoyo? Es la eterna pregunta que se hacen las familias, ¿qué será de sus hijos cuando ellos no estén?

FQ – En una sociedad tan avanzada, como se supone que es la nuestra deberíamos tener a estas alturas del partido este tema resuelto. Pero, desgraciadamente no lo está. Hay muchas instituciones que están trabajando con este objetivo, creando hogares, pisos tutelados, residencias donde las personas con autismo de grandes necesidades de apoyo encuentren una nueva familia cuando su familia de origen ya no esté con ellos. Es una responsabilidad de todos.

Más información sobre la fundación en su web oficial https://fundacionquinta.org/

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